Una reliquia guardada bajo siete llaves. Spinettalandia y sus amigos se grabó en 1971 y fue editado recién en 1975.
Tras la separación de Almendra, Luis Alberto decide tomarse unas vacaciones en Europa junto a su amigo Héctor "Pomo" Lorenzo y al regresar se encuentra con una obligación contractual que lo ataba a cumplir determinada cantidad de discos con el sello discográfico de entonces, RCA Groove, registrando una especie de happening sonoro que por momentos recuerda a temas como "Give peace a chance" de Lennon. En esta imponente obra quedan resabios musicales que remontan al recientemente separado Almendra, junto a los primeros atisbos de lo que será Pescado Rabioso.
Yo quería hacer un ritual: realizar músicas en estado casi tribal.
Sin dudas, lo más curioso del disco se encuentra en la formación con la que Luis llevó adelante este trabajo. Spinetta lidera esta banda tocando la guitarra y el bajo, además de cantar, y es secundado por tres músicos que fueron parte de la primera formación de Los Abuelos de la Nada: su amigo, Pomo, en batería y aditamentos percutivos y guitarra; Norberto "Pappo" Napolitano en guitarras y bajo, y Miguel Abuelo en guitarras, flautas, percusiones y coros. Se suman también, Victor Kesselman y Elizabeth Viener.
Las viejas tretas comerciales hicieron que este disco se editara en numerosas oportunidades, bajo títulos diversos y tapas disímiles. En primer lugar, salió bajo el título de Almendra y con una tapa donde figuraba aquella banda integrada por Emilio Del Guercio, Edelmiro Molinari, Spinetta y Rodolfo García. Tiempo después salió como La búsqueda de la estrella o Luis Alberto Spinetta a secas. En 1995 se editó por primera vez en formato de CD con el título y la tapa original (autoría de Rafael Abud) concebidos por Spinetta en 1971.
Dentro de los temas que conforman el disco, existen dos temas compuestos por Pappo: Castillo de piedras, registrado también por el Carpo junto a Pappo´s Blues, y Era de tontos. Además, el tema Descalza camina lleva la firma co-autoral de Spinetta y Pomo. Tema de Pedro, Dame, dame pan y Alteración del tiempo son tres temas instrumentales.
Completan la obra los temas: Ni cuenta te das, La búsqueda de la estrella, Vamos al bosque y Lulú toma el taxi.
Mucho antes de desplegar el concepto Say No More, de demostrarnos que no existen fronteras para el arte, Charly García mostraba al mundo Piano Bar, disco que junto a sus antecesores Yendo de la cama al living y Clics modernos, completa una trilogía inicial en la carrera del músico, considerada piedra fundamental en la historia del rock vernáculo.
Conceptualmente, Piano Bar se opone totalmente a sus sucesores por tratarse de un disco de canciones de arreglos estupendos pero más sencillos, sin por ello perder la magia, el sello de García. Entendámoslo bien: si Yendo... era un primer disco cargado de pop, y Clics igualmente pop pero con toques más bailables, Piano Bar llega para ponerle rock a la cosa. Si a Buenos Aires ya la tenían bombardeada, y los dinosaurios desaparecidos, este disco señala la hora de avanzar al frente, de animarse a despegar, de aproximarse a la revolución -o al 'destape argento'-.
En términos saynomorísticos, ¿qué movimiento artístico se podía jugar después de destruir una ciudad de cartón en Ferro o apostar a las luces de flash (al contrario de los efectos de colores que se imponían)? Bueno, lisa y llanamente esto. Abandonar la elegancia y posar en jean y remera, y revolear la Rickenbacker.
Ya el cambio sucede en el seno mismo de la banda. Calamaro, Bazterrica y Cachorro López dedicarían su tiempo a Los Abuelos de la Nada. Solo queda Willy Iturri en la batería. En un movimiento lógico, Charly convoca a Pablo Guyot en guitarras y a Alfredo Toth en bajo. Suma además, en reemplazo de Andrés, a Fito Páez en teclados. Esta banda comienza a rodar en las presentaciones de Clics, pero es en este disco donde se registra formalmente como tal.
Piano Bar era el título pensado para el trabajo anterior, pero ante el azar del grafitti neoyorquino, García guardó la idea para este nuevo trabajo, surgido en sus vacaciones en Brasil.
Ver hoy las sesiones de grabación de ese disco, casi grabado en vivo (las bases quedaron registradas en tres días, casi sin ensayos), es un ejercicio práctico para aprender cómo se trabaja en un estudio de grabación. Y cómo se puede alcanzar el esplendor con semejantes músicos ejecutando. Máxime cuando el director de orquesta no es otro que Charly García.
El disco abre con fuerza al ritmo de Demoliendo Hoteles, un primer grito del alma que señala tiempo y espacio, ubica al sujeto dentro de una generación oprimida que ahora (ese ahora, este ahora) se desvive en su reciente libertad. Promesas sobre el bidet susurra, pide clemencia, piedad para ese sujeto liberado, que apenas acaba de llegar al mundo libre y no entiende qué pasó, y tiene que reordenar su espacio. 'Vamos despacio, estamos construyendo mutuamente, aunque a veces discutamos, pero nos queremos', un mensaje conciliador para tiempos de posguerra.
Raros peinados nuevos continúa el sendero del mensaje anterior: 'Sí, nos liberamos, y estamos construyendo, pero si querés cambiar de idea a medio hacer estás en tu derecho, que para eso estás en democracia. Eso sí, no renuncies nunca a tus ideas, criticá, no seas como uno, que quería ser aviador y se conformó con ser enfermero. Hacé.'
Piano Bar -la canción- abre paso a lo que sigue. Insta a salir, a divertirse. "Los chicos tienen un lugar donde viven esas cosas que asombran, las chicas tienen un lugar donde ir a conversar".
No te animás a despegar continúa el trazo, sigue el susurro: 'Dale, animate a despegar, no descarriles como aquellos que...'
No se va a llamar mi amor comienza a elevar la voz. Estás prohibida, no te puedo amar. Estás prohibida, pásenlo -díganlo- en la radio. '¡Que empiece a correr la voz!'. Tuve tu amor sostiene el hilo: narra un amor perdido en el exilio, de aquellos que se tuvieron que escapar por temor a la muerte, resignando todo, incluso el amor. Rap del exilio no se queda atrás. El exilio por pensar distinto y lo que queda por hacer. Como si la pesadilla hubiera acabado, y los chicos retornado al país, como si solo quedara festejar bailando el retorno a la democracia.
Y llega al fin, tras mucho meditar, sonreír, pensar, discutir y dialogar. El trueno rabioso sobre la calma de una lluvia de mil años. Cerca de la revolución. 'Ok, nadie me entiende -nadie se entiende- pero no es solo una cuestión de elecciones'. El pueblo pide sangre, no como un derramamiento inútil de la muerte, sino como un elemento vital que necesita sentir correr por las venas -las propias y las del país- 'Yo morí de hambre. Hambre de poder hablar, y ahora tengo esta canción. Y si esto nos ayuda a los dos, voy a ser -vamos a ser- inmensamente felíz. Cantemos'
Total interferencia es significativa. Es el primer tema compuesto por Charly García y Luis Alberto Spinetta a dúo que sale a la luz. Es como si dos potencias se unieran para hacernos notar que estamos renaciendo, y que en ese renacer estamos destruyendo todo lo que tenemos por reflejo mero, o porque así nos enseñaron a vivir.
Es un disco que tiene la fuerza para llevarnos a romper todo, y a la vez ponernos la mano en el hombro y conducirnos a la calma, a la reflexión. A no olvidar todo aquello que nos hace daño, y al mismo tiempo continuar hacia adelante, enfocarnos en lo positivo, en construir el futuro.
Chiquitito: el arte de tapa es obra de Renata Schussheim, y fue grabado en Estudios ION por Jorge Da Silva y Roberto Fernández, y mezclado en Electric Lady Studios, Nueva York por Joe Blaney. Originalmente, el disco se editó bajo el sello fundado por Serú Girán, SG Discos.
*Algunos datos han sido tomados de No digas nada; Sergio Marchi, Bs. As.: Debolsillo, 2007.