Boom. Es 13 de abril y las noticias llegan del espacio: el Apolo XIII por poco estalla en pedazos. Se inmortaliza la frase "Houston, tenemos un problema...". Falsa alarma.
Boom, Boom. Los Beatles anuncian su separación. El mundo llora por John, Paul, George y Ringo. Let it be.
Boom. Boom. Boom. Es 1970 y la Argentina sangra entre azules y colorados. Los militares ocupan las calles y el gobierno. Los jóvenes se cortan el pelo y estudian lo que sus profesores y padres enseñan y reclaman.
Sin embargo, existe escondida en las noches porteñas, un conjunto de adolescentes deseosos de vivir. Nebbia, Moris, Tanguito y Javier Martínez (entre otros) son el cuarteto más alocado de la ciudad. Hacen música noche y día. Yiran Buenos Aires. De día Plaza Francia, de noche La Cueva. Y en el medio descansar en las mesas de La Perla, guitarra en mano, siempre y cuando no los lleve el patrullero. En su baño, nació La Balsa, que unos años antes ya es registrada en el primer simple de Los Gatos. También se escribe allí Jugo de Tomate Frío, ese otro ícono del llamado Rock Nacional.
Boom. Es 1970 y con el empuje de Los Gatos, Almendra y Moris, las puertas de las discográficas comienzan a ceder paso a esta oleada de jóvenes intelectuales, músicos y poetas. De la mano de Jorge Alvarez y su sello Mandioca, se edita el primer trabajo de Manal, el grupo formado por Javier Martínez en batería y voz principal, Claudio Gabis en guitarras y órganos, y Alejandro Medina en bajo, voces y pianos. El disco se graba en los estudios T.N.T.
El disco impacta desde el vamos. Sobre un fondo amarillo, una bomba negra con imágenes del trío, invita a curiosear. Arte de Rodolfo Binaghi. Son siete canciones del más puro blues. Manal es la primera banda del género prácticamente y es raro notar cómo entre la barra cuevera todos se influencian y a la vez cada cual lleva su estilo. Sus letras hablan de las problemáticas típicas de la época: la soledad, el éxito (o lo que por ello entendían los padres), la guerra. A la vez, pintan un cuadro descriptivo de la vida urbana. Allí están la Avenida Rivadavia, el paisaje industrial de Avellaneda, el humo, la rutina de salir a trabajar.
La voz intencionadamente podrida de Martínez suena fuerte sobre los pases de una batería bien tocada, que sugiere matices e invita a sumergirse en solos como el de Informe de un día. Per se, es elogioso, cuando no extraño para la época, imaginar a un batero que pueda tocar y cantar a la vez.
El andar correcto de Alejandro Medina en el bajo, cada tanto aportando con su voz, se acopla a la perfección con las guitarras blusero-jazzísticas de Claudio Gabis. No existen dudas de que los tres músicos encastran magistralmente entre sí.
Son siete canciones. Jugo de tomate frío. Porque hoy nací. Avenida Rivadavia. Todo el día me pregunto. Avellaneda Blues. Casa con diez pinos. Informe de un día.
Es 1970, pero suena igual en cualquier época. Manal.
N.del E.: El video contiene el disco entero de Manal, más algunos temas que luego formaron parte del segundo LP del grupo, El León.
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