Páginas

martes, 25 de agosto de 2015

La puta diabla, Fito Páez (Mansalva, 2013).


¿Novela o autobiografía? La puta diabla señala el debut literario de Fito Páez, artista multifacético iniciado en la música, con dos largos (Vidas privadas y ¿De quién es el portaligas?) y un mediometraje a cuestas (La balada de Donna Helena).
La obra narra la historia de Félix Ure, aclamado músico y director, de notoria popularidad, separado y con un hijo a cuestas, adicto a las drogas y el alcohol, que se enamora de una chica más joven, y con quien desarrolla una insana relación amorosa que desencadena una serie de hechos trágicos cuyo derrotero llevarán al héroe a la más baja condición de vida humana en una ciudad difícil como el Buenos Aires de 2018. Y en el medio de la caída, Ure encontrará respuestas para su locura. Conocerá a distintas mujeres a las que se vinculará de formas distintas, intentando taparse para sí el dolor propio por falta de madre. Páez juega en la línea fina que separa el humor y la tragedia, características típicas del argentino medio que intenta salir a flote en un país del cono sur entre corruptelas varias y el amor sincero de sus seres queridos.
En la forma de narrar que utiliza Páez, se evidencian las influencias de Bukowski, de García, de Spinetta y otros autores a los que hace referencia constantemente. Además de un lenguaje directo y una descripción minuciosa, marcas características del autor rosarino en sus canciones y su forma cotidiana de hablar, Fito hace uso de variados géneros y códigos de escritura actuales: así, incorpora la metodología de mailing y las partituras musicales como innovación literaria. 



La puta diabla lleva el título de una de las canciones que luego formarían parte de El sacrificio, disco que salió ese mismo año. Sin embargo, muchas de las escenas que hacen a la historia del libro, pueden encontrarse en Confiá, decimoquinto álbum del tiburón rosarino que se editó en 2010.

Este libro, editado por Mansalva, cuenta con la reseña de Martín Rodríguez, quien escribe: 
El que nunca tuvo madre tiene un consuelo salvaje: hay algo que no se sabe si termina bien pero termina, para dejar al héroe en las puertas de la vida (...) Y ahora el que quiera comprender el planeta Páez tendrá que venir a estos textos para tocar su tierra, su locura, su humor y sus muertos: será como escuchar sus canciones al revés y oír la voz del diablo, de la puta diabla."




domingo, 9 de agosto de 2015

Spinettalandia y sus amigos- Luis Alberto Spinetta (1971)

Una reliquia guardada bajo siete llaves. Spinettalandia y sus amigos se grabó en 1971 y fue editado recién en 1975.
Tras la separación de Almendra, Luis Alberto decide tomarse unas vacaciones en Europa junto a su amigo Héctor "Pomo" Lorenzo y al regresar se encuentra con una obligación contractual que lo ataba a cumplir determinada cantidad de discos con el sello discográfico de entonces, RCA Groove, registrando una especie de happening sonoro que por momentos recuerda a temas como "Give peace a chance" de Lennon. En esta imponente obra quedan resabios musicales que remontan al recientemente separado Almendra, junto a los primeros atisbos de lo que será Pescado Rabioso.

Yo quería hacer un ritual: realizar músicas en estado casi tribal.
Sin dudas, lo más curioso del disco se encuentra en la formación con la que Luis llevó adelante este trabajo. Spinetta lidera esta banda tocando la guitarra y el bajo, además de cantar, y es secundado por tres músicos que fueron parte de la primera formación de Los Abuelos de la Nada: su amigo, Pomo, en batería y aditamentos percutivos y guitarra; Norberto "Pappo" Napolitano en guitarras y bajo, y Miguel Abuelo en guitarras, flautas, percusiones y coros. Se suman también, Victor Kesselman y Elizabeth Viener.

Las viejas tretas comerciales hicieron que este disco se editara en numerosas oportunidades, bajo títulos diversos y tapas disímiles. En primer lugar, salió bajo el título de Almendra y con una tapa donde figuraba aquella banda integrada por Emilio Del Guercio, Edelmiro Molinari, Spinetta y Rodolfo García. Tiempo después salió como La búsqueda de la estrella o Luis Alberto Spinetta a secas. En 1995 se editó por primera vez en formato de CD con el título y la tapa original (autoría de Rafael Abud) concebidos por Spinetta en 1971.





Dentro de los temas que conforman el disco, existen dos temas compuestos por Pappo: Castillo de piedras, registrado también por el Carpo junto a Pappo´s Blues, y Era de tontos. Además, el tema Descalza camina lleva la firma co-autoral de Spinetta y Pomo.
Tema de Pedro, Dame, dame pan y Alteración del tiempo son tres temas instrumentales.
Completan la obra los temas: Ni cuenta te das, La búsqueda de la estrella, Vamos al bosque y Lulú toma el taxi.

lunes, 30 de marzo de 2015

El enigma Spinoza, Irvin Yalom (Emecé, 2012)

¿Cómo se vinculan uno de los ideólogos más importantes del nazismo y la "solución final" con uno de los pensadores más importantes de la historia?

Irvin Yalom hace uso de sus conocimientos psiquiátricos para ahondar en la historia y trazar un nexo que une a estos dos personajes tan distantes en el tiempo. Si bien muchos de los sucesos que aquí se relatan tienen un caráceter verídico, Yalom crea personajes secundarios que funcionan a modo de iluminadores del pensamiento y el espíritu de Baruch Spinoza y Alfred Rosenberg para mostrarnos algunos supuestos de lo que, al entender del escritor, pudieron ser las ideas que albergaban ambos personajes.

Baruch Spinoza, fue un filósofo judío del siglo XVII excomulgado de su comunidad por sus pensamientos respecto a la religión. Se lo reconoce como uno de los tres pensadores del racionalismo más influyentes junto con Descartes y Liebniz.

Alfred Rosenberg recibió el título de arquitecto pero se desempeñó como escritor y político, influenciado por los escritos de Houston Stewart Chamberlain . Por su colaboración intensa y como miembro inicial del Partido de los Trabajadores Alemanes, fue escalando en el partido y ocupando espacios de mayor jerarquía.  
 En 1933 fue ascendido a Jefe del Servicio de Asuntos Exteriores del Partido Nazi, cuya tarea fue la de confiscar obras de arte de los museos judíos, entre ellos, la biblioteca personal de Spinoza en su casa-museo de Amsterdam. Enjuiciado en Nüremberg, fue ejecutado en 1946.


El vínculo en esta historia se ata cuando Rosenberg toma noción de que su autor de cabecera, Goethe, considerado uno de los hombres más influyentes del pensamiento alemán, admiraba a Spinoza, a quien citaba numerosamente en su autobiografía. De este modo, Rosenberg recorre un camino que lo lleva a una búsqueda incesante por intentar comprender cómo el pensador alemán más importante reconocía a una mente a la que él consideraba inferior.

Un libro atrapante, plagado de guiños históricos de una etapa oscura de la Historia. Para leer, releer y recomendar.


viernes, 13 de marzo de 2015

Yo que serví al rey de Inglaterra, Bohumil Hrabal (Ada Korn Editora- 3ra ed. 1997)

Tan ígnoto para mi como impronunciable, Hrabal llegó por obra del destino un día de teatro en la Escuela Superior de Comercio. Era una edición llamativa en una caja con varios ejemplares. Algo había allí que me llevó a tomarlo, una fuerza lejana que me arrastró a la perdición, una atracción, un impulso que llamó mi atención y despertó mi interés. Seguramente fue el dibujo de portada. Sin dudas, el nombre familiar de la editora, a la que me atan intrincados lazos sanguíneos y que no conozco.

De cualquier manera allí estaba, descubriendo sin saber, a uno de los máximos referentes de la literatura checa, sucesor de Hasek y Kafka.

Se trata de la historia de Ditie, un joven aprendiz de mozo que narra, a través de su vida, la de todo un pueblo en medio de la Europa de entreguerras. Así, pasa de trabajar como aprendiz a ser condecorado por servir a reyes para luego casarse con una soldado nazi alemana y ser echado de sus clubes de reuniones checas por traidor; servir a la procreación de la raza aria, convertirse en dueño de su propio hotel, ser encarcelado por los comunistas tras la liberación de la República Checa; perder su patente de rico y edificar un hotel único, frecuentado por Steinbeck y Maurice Chevalier.

"Aunque hubiese sido yo mismo el que lo hubiera capturado, el Sokol de Praga igualmente me hubiese mandado a la cárcel, no porque me hubiera casado con una alemana, sino porque en el período en que eran ajusticiados millares de patriotas checos yo había estado frente a las autoridades nazis de la comisión para la defensa de la sangre y el honor alemanes (...) para ver si era capaz de unirme carnalmente con una mujer alemana de raza aria."

La historia, sumamente atractiva desde el punto de vista histórico, es sostenida por Hrabal no solo desde el humor sino también por un estilo personal de escritura que le distingue. Largas y minuciosas descripciones que se hilvanan sin necesidad de diálogo alguno. Frases conductoras que conectan los capítulos entre sí y dejan la sensación al lector de que el relato sucede aquí y ahora, en una charla de café o en una reunión social.

Es la vida de Ditie una suerte de sube y baja que lo arrastra de aquí para allá; de la ruina al éxito, y de éste al fracaso sin que ello implique la pérdida en valor del héroe. En todo momento, el personaje narra su historia como si todo aquello hubiera pasado tan velozmente que no tuviera ocasión para reflexionar sobre lo sucedido. Como si siempre tuviera que mirar hacia adelante con la meta puesta en el siguiente objetivo.

¿Les basta? Con esto termino por hoy.

Eramos unos niños, Patti Smith (Lumen, 2010)



"Fue el verano en que murió Coltrane. El verano de Crystal Ship. Los hippies alzaron sus brazos vacíos y China hizo detonar la bomba de hidrógeno. Jimi Hendrix prendió fuego a su guitarra en Monterrey. AM radio retransmitió Ode to Billie Joe. Hubo disturbios en Newark, Milwaukee y Detroit. Fue el verano de la película Elvira Madigan, el verano del amor. Y en aquel clima cambiante e inhóspito, un encuentro casual cambió el curso de mi vida.
Fue el verano en que conocí a Robert Mapplethorpe. [...]" 

Eramos unos niños no es solo una historia de juventud entre dos seres que se aman. Es un anecdotario de época que cruza las vidas de dos artistas en desarrollo con el mundo del arte al que intentan entrar por distintos caminos. Allí están, en medio de la gran ciudad, cruzándose con Andy Warhol, con Janis Joplin, con Jimi Hendrix, con Allen Ginsberg. Allí están, en un mundo que se abre a las nuevas formas culturales y la libertad sexual y la experimentación narcótica. Allí están, haciendo frente al que sea, acaso, el gran temor de esa segunda mitad del siglo XX: el sida. 
Es la historia de Patti Smith y Robert Mapplethorpe. De la poetisa y el pintor. De la reseñadora de discos y del escultor. De la cantante y el fotógrafo. De dos artistas. De dos amigos. De dos amantes.

Llegó a mis manos como obsequio de cumpleaños de tres amigos que atinaron con el presente. Un libro que bien nos identifica a todos nosotros. En sus páginas, Patti Smith narra con delicadeza e increíble memoria crónica su propia historia. Cómo fueron sucediéndose los hechos que la llevaron a recorrer los distintos estados de su país, las diversas ciudades. Tiempos de bohemia, de vivir en las calles, de aprender a sobrevivir, de sostener una libertad cuya manifestación última estaba allí, en sus poemas. Cuenta cómo conoció al hombre de su vida, al que la marcó por siempre. Su amigo, novio y compañero. Detalla sus idas y  vueltas conviviendo y aprendiendo cada uno a seguir sosteniéndo su voluntad artística y su libertad personal.

Es una historia cargada de datos y nombres que entran y salen de la vida de estas dos personas que, pese a todo se han amado hasta el último día. Una historia tan maravillosa como real que obliga a quien la lee, a sumergirse en ella y abandonar toda noción de tiempo y espacio para poder alcanzar a cada momento la página siguiente, a querer saber cómo continúa. 
Es una historia que anima a quien sueña a seguir luchando por sus propios sueños. Una historia que también roba sobre el final una o dos (o más) lágrimas por el desenlace que, aunque conocido previamente, escapa con tanta dulzura y perfección de la pluma de Smith, haciéndole inevitable el llanto al más duro. 

Una oda al amor y a la amistad.